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Por que crees que se nos hace tan dificil superarnos

 

La Mejor Receta para resolver tus Asuntos 

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El deseo de superación es tan inherente al ser humano, que hasta se nos hace difícil soportar el estancamiento. Aunque a veces no sepamos muy bien qué es aquello que deseamos conseguir, nos sentimos impulsados a buscar “algo” con cierta urgencia. Es como si la vida supiera que, no hacerlo, significa que estamos perdiendo tiempo. Nuestro ser interno sabe muy bien que somos capaces de ser cada día más felices y siempre nos está dejando saber eso, de una u otra manera.

Podemos estar de acuerdo que todos buscamos la felicidad, la dicha y la plenitud, pero cada cual tendrá su propio criterio para llegar allá y es allí donde podemos llegar a confundirnos.

Podemos llegar a concluir que nuestra pareja tiene que cambiar para que nuestra relación mejore y no nos damos cuenta de que el camino más corto y más eficaz para llegar a esa relación perfecta pasa por aceptar al otro tal como es.

Podemos llegar a concluir que para sentirnos abundantes tenemos que tener resuelta nuestra situación económica y no nos damos cuenta que el camino más corto y más eficaz pasa por sentirnos abundantes para resolver nuestros problemas económicos.

He observado que en muchos casos deseamos superarnos y resolver nuestros asuntos con premisas que no funcionan y que muchas veces nos otorgan los resultados opuestos a los que deseamos. A veces me pregunto por qué existe tal grado de confusión. Es como si estuviéramos tratando de avanzar con las premisas exactamente opuestas.

Debido a que este fenómeno es tan común, hemos llegado a creer que hacer un cambio en nuestra vida es un proceso largo y difícil. Sin embargo, esto no es real. Las creencias limitantes, tan expandidas en nuestra sociedad, vienen a convertirse en nuestro primer bloqueo.

Al ver pocos resultados en los demás, aceptamos que cambiar nuestras circunstancias es difícil y como consecuencia de esto, se pierde el interés para hacerlo. Nadie desea iniciar un proceso largo, tedioso y hasta doloroso que ni siquiera nos garantizará el éxito. Son muy pocas las personas que están verdaderamente motivadas a conseguir sus sueños más preciados y la mayoría de las veces lo hacemos porque ya no aguantamos el dolor que estamos viviendo.

Debido a que somos los proyectores de nuestra realidad, este tipo de creencias limitantes nos cierran las puertas a la realización de nuestros sueños. Seguimos proyectando lo difícil que es cambiar y lo vamos confirmando una y otra vez. No obstante, si dirigieras tus ojos hacia aquellas pocas personas que han logrado hacer cambios rápidos, verías que es posible, lo aceptarías en tu psiquismo y podrías conseguirlo.

Hace poco asistí a un encuentro de familias que comentaban el inmenso desafío que estaban enfrentando para controlar el uso de los teléfonos móviles en sus pequeños hijos. Observé que tenían “terror” a que sus hijos desarrollaran adicción al teléfono. Quedé impactada por el grado de miedo que estos padres tenían y quedó de manifiesto que se habían dejado influenciar por este tipo de información que abunda por todas partes.

Ellos validaron esta información solo porque la encontraban en todas partes. Sin embrago, al analizar sus temores, pudimos concluir que un teléfono móvil no tiene el poder para atrapar a un niño a menos que este se encuentre emocionalmente dañado. No son los teléfonos los que hacen el mal, es el estado del niño el que se expresa al usar el aparato, de la misma manera como un cuchillo sirve para cocinar o para matar a una persona.

Dos días más tarde me comentaron que al bajar el grado de temor, han podido organizar sus vidas en torno al uso de estos aparatos. Me dijeron que habían dejado de discutir y que estaban consiguiendo altos grados de armonía porque ganaron un clima de confianza, entendimiento y respeto mutuo. Con eso destruyeron la hipótesis de que los teléfonos causan estrés y verificaron que era el estrés el que causaba los problemas y no los aparatos. Me dijeron además que tomarán clases de programación creativa para sus niños.

Este es un ejemplo de cómo podemos entrar en círculos viciosos sin salida debido a nuestros altos grados de confusión y estresarnos por ideas erróneas que aceptamos sin analizar y sin pasarlas por el filtro de nuestro corazón. Estos papas no se vieron en la necesidad de entrar a estudiar estrategias de relaciones familiares, ni asesorías de expertos, ni cómo evitar las consecuencias negativas de estos aparatos en los niños. Simplemente han dejado que sus corazones los guíen para que el amor y el entendimiento los oriente y con eso resolvieron el problema en tan corto tiempo.

Creo que nuestro mayor desafío es despertar, cuestionar las ideas que compartimos cotidianamente, pasarlas por el filtro de nuestro corazón (no el de la mente) y no validarlas solo porque las escuchamos por todas partes. Si practicamos esta habilidad, nos aseguraremos el camino más corto a nuestro bienestar y felicidad que todos, sin distinción, andamos buscando. La buena noticia es que esta habilidad la traemos de nacimiento, solo es necesario practicarla.