Tu Problema no es el Problema

Todos vivimos momentos en que no sabemos cómo resolver algo. Estos se producen cuando no tenemos la comprensión ni la claridad para solucionar esas situaciones y es cuando expresamos que estamos frente a un problema. Llamamos problema a esa situación que nos sorprende, sin sentirnos preparados para encararla. Y he aquí el verdadero problema.

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Si nos encontramos frente al mismo problema por un periodo prolongado,  es porque hemos pasado mucho tiempo dedicados a recrear la lamentación de encontrarnos en medio de esa  situación que no deseamos y hemos pasado menos tiempo entretenidos en el encuentro de la solución.

Cuando nos centramos en encontrar las soluciones, nuestra mente subconsciente se las arregla para traer un feliz desenlace a nuestra realidad y la velocidad de resolución dependerá de la fuerza de nuestra energía, fe y certeza de que esa problemática tiene solución.

Esto puede hacer una gran diferencia en nuestra vida. Si solucionamos un evento no deseado en poco tiempo le llamamos desafío y por lo general lo vivimos bastante liviano y hasta entretenido. Pero si ese evento no deseado se sostiene en el tiempo mas allá de lo que estimamos necesario, le llamamos problema.

Entonces el problema en sí no es el problema. El tiempo que transcurre entre que se manifiesta y el encuentro de su solución parece ser el verdadero problema. Y ese periodo de tiempo depende de la dedicación que prestamos al encuentro de esa solución.

Esta semana atendí a una joven que se encuentra abordando varios aspectos de su vida que se encuentran en confusión.  A su corta edad, ella ha ido acumulando dificultades al extremo de sentirse muy abatida con su vida. Desde muy pequeña debió enfrentar momentos de mucha  desazón  y aprendió el hábito de sentirse abatida. Una pequeña niña no sabe enfrentar esas situaciones de otra manera y es comprensible que su mente siga reaccionando con abatimiento frente a todo lo que ha seguido sucediendo en su adultez. Sin embargo, ahora necesita aprender un nuevo habito, es de enfocarse en las soluciones y no es la dificultades.

Creamos nuestra existencia de acuerdo a las ideas que sostenemos en nuestra mente y de acuerdo con lo que sentimos al pensar lo que pensamos. Nuestros pensamientos y sentimientos emiten una vibración determinada y ese nivel de vibración determinará el tipo de experiencias que vendrán. Es esperable que al sentirnos abatidos, la vida nos traiga mas eventualidades para seguir sintiéndonos abatidos.

Esto es algo que yo tuve que comprender en mi vida. Me centraba tanto en la situación no deseada que no daba espacio a entretener soluciones y así fue como genere mi depresión. Una vez que me di cuenta de eso, tuve que dedicarme a practicar un nuevo esquema de pensamiento, uno que no se quedara rumiando el problema y pasar a utilizar mis cuerpos energéticos a esperar las soluciones.

Luego me di cuenta de que no necesitaba llegar a plantear las soluciones. Advertí que era suficiente con invocar las soluciones para que estas comenzaran a manifestarse por las vías más insospechadas.  Descubrí que al diseñar el escenario perfecto, con la solución incluida, donde ya todo estaba en un final feliz, mi subconsciente se las arreglaba para llevarme allá. Así fue como puede diseñar la renuncia a mi empleo para dedicarme a vivir de mis ingresos pasivos. Solo tuve que elevar mi vibración a ese estado para que todo el entramado se forjara en la realidad.

Un problema se resuelve cuando te decides internamente a invocar la solución aunque no sepas cual es la solución. Cuando tenemos dificultad para hacer esto es porque el hábito de entretener el problema es más fuerte que entretener el llamado de la solución. Esto se relaciona con muchos aspectos, pero creo que el más fundamental es nuestro amor propio.

Cuando nos amamos, tenemos más intensidad en los buenos deseos para nosotros mismos. Esa intensidad hará que las soluciones lleguen más rápidamente.

Tu problema no es el problema, sino el grado de amor hacia ti mismo que te impulsará a imaginar el escenario donde tu problema está resuelto. Ni siquiera necesitas saber cómo se resolverá, solo diseñar el nuevo escenario y agradecer la posibilidad de poder crear el final feliz.

6 pensamientos en “Tu Problema no es el Problema

  1. Paty,El obstáculo lo ponemos nosostros por no dejar fluír y por apegarnos al problema, porque erroneamente siempre estamos pensando en las dificultades. Gracias por tu bella reflexión.Ósculo de paz

  2. Hola muchas gracias, si por darme un motivo de seguir sin parar a llorar. Espero haberlo comprendido bien. 

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